“EL PASADO QUE NOS UNE”

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Por: Martín Imer

En la actualidad es moneda corriente (especialmente en Estados Unidos) realizar remakes de películas que fueron exitosas sin importar mucho si salieron hace mucho tiempo o hace relativamente poco. En este caso se trata de una adaptación en ingles de Después del casamiento, un notable drama danés dirigido por la ganadora del Oscar Susanne Bier. Aquella era un drama con ribetes de thriller psicológico en donde una acción bastante pequeña ocasionaba un sinfín de revelaciones para los personajes dentro de una narración que evitaba los golpes bajos y mantenía un ritmo que incluso generaba mucha tensión en el espectador. Era un film notable por lo que esta versión debía tener elementos llamativos y potentes para presentar batalla, algo a lo que los productores respondieron con una fuerte dupla actoral de protagonistas: Julianne Moore y Michelle Williams.

Obviamente el hecho de tener a estas dos actrices en los papeles principales requirió un cambio de género respecto a los roles en la original. En este caso conocemos la historia de Isabel, quien es administradora de un orfanato en Calcuta. El dinero escasea y la situación se va volviendo más desesperante para los niños que viven en el lugar por lo que la mujer decide aceptar la propuesta de una nueva beneficiaria que ofrece una enorme suma de dinero para ayudar al emprendimiento con la condición de que sea ella quien vaya a firmar el contrato a Nueva York. Isabel acepta a regañadientes y vuela hacia los Estados Unidos donde conoce a la beneficiaria, Theresa, una exitosa y carismática empresaria con una vasta fortuna. Estando allí las cosas comienzan a complicarse y la estancia de Isabel se ve obligada a durar un poco más, por lo que Theresa la invita a la boda de su hija la cual se realiza en ese mismo lapso de días. Durante el evento se desencadenan varios acontecimientos que cambiarán la vida de todos para siempre.

Eso es todo lo que puede contarse sobre la trama de El pasado que nos une a fin de no caer en el territorio de los temibles “spoilers” ya que de hecho revelar más sería quitarle al espectador la posibilidad de sorprenderse ante los múltiples giros que va presentando la película durante su desarrollo. Para quienes vieron la original esto no es ninguna sorpresa e incluso no hallarán muchas diferencias entre versiones aunque hay un radical cambio en el tono de ambas: mientras aquella jugaba todo el tiempo con la efusividad de sus actores y los violentos encontronazos entre los personajes generando un clima muy intenso y hasta de thriller aquí se apuesta a algo más sofisticado y sereno, con una puesta en escena más emprolijada (renunciando totalmente a la cámara en mano que tenía la anterior), una tendencia a esclarecer sus misterios lo antes posible y un montaje muchísimo más discreto. Lo que queda de esto incluso escapa de la mera comparación y en cierto punto terminan siendo dos films distintos, con búsquedas totalmente contrarias e incluso opuestas: mientras la danesa impactaba con un tema inquietante y en cierta forma se burlaba de las formas en las que los seres humanos crean planes para toda su vida, presentando giros que descolocaban tanto a la platea como a los personajes, aquí se hace una suerte de reivindicación de esos planes y de las personas que planifican minuciosamente su camino, tal vez como la única forma de vivir realmente feliz, modificando ciertos momentos para no reflejar el patetismo que sí querían mostrar en la versión original. La película de todas formas es correcta e interesará a quienes no hayan visto Después del casamiento.

Y para el final, lo mejor: Moore y Williams están estupendas y son razon de sobra para ver esta película aún si se vió el material original. Billy Crudup y Abby Quinn también tienen buenas escenas pero el show le pertenece a esas dos señoras actrices que se devoran la pantalla en dos registros totalmente diferentes: mientras Williams compone una interpretación muy reservada, interiorizando el dolor que siente su personaje, Moore se decanta por la expresividad total aunque dejando espacio para algunas sutilezas. No se trata de un duelo actoral, ya que en realidad no están juntas en pantalla por tanto tiempo, sino de una atractiva y rendidora combinación que funciona bastante bien en pantalla aunque hay que decirlo: si hay que definir quien está mejor Julianne definitivamente se queda con el primer lugar. La intérprete logra erizarme la piel en una escena cerca del final de la misma forma que en la danesa, transmite su dolor con aterradora verdad y admirable intensidad.

EL PASADO QUE NOS UNE (After the wedding, EE.UU, 2019) Guion y dirección: Bart Freundlich. Fotografía: Julio Macat. Montaje: Joseph Krings. Música: Mychael Danna. Con Michelle Williams, Julianne Moore, Billy Crudup, Abby Quinn, Eisa Davis, Susan Blackwell.

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