“MALÉFICA: DUEÑA DEL MAL”

2019 MALÉFICA - DUEÑA DEL MAL

Por: Martín Imer

En 2014 llegó a salas Maléfica, producción de alto presupuesto de la Disney protagonizada por Angelina Jolie. Allí se contaba la supuesta “verdadera historia” del personaje del título, quien fuera la villana de La bella durmiente: con una atemorizante mirada, un rostro singularmente blanco y delgado y dos enormes cuernos saliendo de su cráneo la imagen es ideal para ser la contrafigura de la angelical heroína Aurora aunque en aquel caso las cosas estaban invertidas, ya que según esa versión Maléfica no era mala al principio sino que fue víctima de la traición de un ser amado lo que endureció su corazón a tal punto que los hechos posteriores fueron para vengarse, sin contar con que eventualmente se encariñaría con la niña. La película pertenece a la nueva moda de la empresa de crear productos de acción real de sus producciones animadas de antañó, algo con lo que no tengo ningún particular problema aunque sigo de forma intermitente — por ejemplo, recuerdo haber disfrutado con La bella y la bestia pero no vi La cenicienta. En este caso no recuerdo con particular aprecio Maléfica ya que me había resultado una película demasiado condicionada por la versión anterior, queriendo salirse de la ruta convencional pero a su vez no logrando alejarse demasiado quedando en una suerte de pantano narrativo que nunca terminaba de decidirse por cual camino seguir.

Sin embargo no fui condicionado a ver la secuela, que lleva el subtítulo de Dueña del mal a pesar de que la protagonista no había terminado necesariamente como una villana en la primera parte. Aquí comienza viviendo en armonía en el páramo que gobierna junto a su ahijada Aurora la cual revoluciona las cosas cuando informa sus intenciones de casarse con el Principe Felipe, quien la rescató del hechizo con un beso de amor. Para Maléfica, quien tuvo muy mala suerte en este apartado, la idea es terrible y en principio lo desaprueba aunque entiende que para la chica es muy importante por lo que hace su mejor esfuerzo y va al castillo del chico en donde viven sus padres: el rey John y la reina Ingrith, quienes gobiernan el lado de los humanos. Todo sale mal para la otrora villana quien cae en una trampa en donde vuelve a quedar como la mala de la historia, debiendo refugiarse en el exilio en donde conocerá a otros seres como ella pero con ansias de sangre humana luego de lo que consideran fue un destierro a los suyos. Maléfica deberá decidir de qué lado está y emprender una nueva batalla incluso en contra de la bebé que crió.

Como dije antes no soy un fan de la primera parte por lo que me sorprendió genuinamente sentirme bastante interesado en la trama de esta continuación, especialmente porque corrige lo que me parecía el aspecto más problemático: su conexión tan directa con el material original, teniendo que cumplir obligatoriamente con ciertos giros que tenía la versión animada. Aquí el libreto está mucho más preocupado por desarrollar un mundo propio ampliando la mitología que sólo se había dejado ver a cuentagotas en la anterior, creando situaciones que el espectador seguramente pueda vincular a otras franquicias pero adaptándolas con suficiente habilidad como para enganchar al espectador, especialmente en la primeras dos partes del film que se apoyan casi exclusivamente en esta ampliación. Es cierto que en cuanto a construcción de universos Maléfica: dueña del mal no es tan maniáticamente abarcativa como por ejemplo lo era Avatar pero para los objetivos del film funciona ya que permite que existan más escenarios y los personajes puedan estar un poco más sueltos en la pantalla, lo que le sirve especialmente a la protagonista ya que logra tener más solidez en esta oportunidad teniendo unas motivaciones mucho más definidas y claras. Si bien se trata de un guion discreto aquí incluso el propio mensaje está un poco más pulido y se intenta ahondar un poco más en las relaciones que se construyeron previamente.

Hasta la media hora final el conjunto tiene una ligereza tal que recuerda a las viejas producciones de la empresa, a eso que llamamos la “magia de Disney” como ocurrió recientemente con la simpática y bastante mal juzgada Dumbo de Tim Burton (una de las sorpresas más agradables que me llevé recientemente en una sala de cine) presentando una trama clásica y funcional de traiciones y mentiras entre poderosos, manejando el tono entre lo cómico y lo serio con mejor resultado que en la uno gracias al correcto ojo para el blockbuster que demuestra tener Joachim Rønning, quien fuese uno de los directores de la notable Kon-Tiki. Es en el tercer acto en donde el interés se vuelca más a la acción y en donde me pierde un poco, ya que si bien se trata de un despligue de buenos efectos especiales se pierde, como siempre ocurre en estos casos, la parte humana ante tanto espectáculo.

No puedo decir, de todas formas, que esta última me desconecta del todo del producto: de hecho el conjunto se me hizo bastante más interesante que lo que había visto anteriormente. Es una aventura simpática y funcional que tiene para los cinéfilos un placer adicional: ver el “enfrentamiento” de dos divas eléctricas como Jolie y Pfeiffer, las cuales se comen la pantalla en cada oportunidad que pueden. Estas dos intérpretes son dueñas de un carisma avasallante y mucho oficio lo que utilizan a favor de sus escenas juntas, atrapando al espectador con sus choques tanto en las miradas como en los enfrentamientos verbales, elevando así el interés de la platea por el material. La aparición en pantalla de Jolie es incluso más imponente debido a que hace años no la veíamos en cine, lo cual es una verdadera lástima ya que se trata de una gran estrella que además es una valiosa artista visiblemente comprometida con las causas en las que cree y que ha demostrado querer llevar su carrera de la mano de sus convicciones. Este estreno, que la vuelve a poner en el reflector en todo el mundo, sirve también como un recordatorio de esto.

MALÉFICA: DUEÑA DEL MAL (Maleficent: mistress of evil, 2019, Estados Unidos/Reino Unido) Dirección: Joachim Rønning. Guion: Micah Fitzerman-Blue, Noah Harpster, Linda Woolverton. Montaje: Laura Jennings, Craig Wood. Fotografía: Henry Braham. Música: Geoff Zanelli. Con Angelina Jolie, Elle Fanning, Harris Dickinson, Michelle Pfeiffer, Chiwetel Ejiofor.

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