“CONTRA LO IMPOSIBLE”

2019 CONTRA LO IMPOSIBLE (James Mangold)

Por: Martín Imer

Vista en MONFIC 2019

En esta edición del MONFIC han coincidido los más recientes trabajos de dos norteamericanos que considero bastante infravalorados: por un lado la actriz Julia Roberts (la cual me parece una intérprete inteligente y hábil a la cual no siempre se le reconoce su verdadero talento) y por el otro el director James Mangold. Es muy fácil darse cuenta: muchos conocerán y valorarán títulos como Logan, Johnny y June: Pasión y locura, Inocencia interrumpida o la notable remake de El tren de las 3.10 a Yuma pero dudo que todos sepan que todas esas están dirigidas por el mismo realizador; de hecho, me atrevería a decir que ni siquiera deben saber quien está detrás de cámara en esas producciones. Es una lástima ya que se trata de un cineasta inquieto y con un estilo propio, interesado en recuperar en varios de sus films más recientes ese aroma del cine clásico de su país, tanto en el biopic como propiamente en el género más estadounidense que puedo imaginar como lo es el western, que incluso fusionó con el cine de superheroes y de forma muy exitosa en el mencionado hit protagonizado por Hugh Jackman.

Y tal vez no exista tema más clásico en la cinematografía estadounidense (y en la propia psique del país) que las competencias — especialmente si son del tipo David contra Goliat, en donde el pequeño debe armarse de valor y superarse a sí mismo para vencer al tiránico gigante. No pretendo dármelas de psicólogo pero me resulta ampliamente curioso el hecho de que el indiscutible país más grande y poderoso del mundo se vea siempre reflejado en los personajes débiles e indefensos, a la sombra de rivales mucho más grandilocuentes, llegando a ciertos enfrentamientos en donde el maniqueísmo usual alcanzaba límites ridículos como aquel de Rocky IV en el cual el pobre y casi vencido capitalismo debía ajustar cuentas con el robótico y apático comunismo. A veces existen, de todas formas, planteamientos inteligentes que suelen ser pasados por alto como el que presentaba la película Rush – pasión y gloria de Ron Howard: seguía presentando un enfrentamiento de ideas, pero especialmente de formas de vida, de abarcar una carrera, con dos personajes que si bien uno podría decirse era más privilegiado que el otro (sobre todo en lo estético) tenían igualdad de oportunidades, dejando que el espectador fuese testigo de cual postura era la más adecuada a largo plazo. Considerando que Contra lo imposible es de un director que suele escapar de lo convencional y que además comparte el universo central con la recién mencionada voy a verla con algo de confianza, esperando algo que no sea simplemente un enfrentamiento de chicos contra grandes.

Y la película habla de un enfrentamiento, aunque es casi un tema secundario: el legendario choque entre dos marcas importantísitimas del mundo de los automóviles. Luego de un fracasado intento de comprar Ferrari en 1963, empresa que viene ganando la prestigiosa carrera de Le Mans durante varios años consecutivos, la compañía Ford decide dejar de estar en el segundo lugar y crear un auto de carreras capaz de vencer a su rival italiano. Para lograr esta empresa se convoca a un equipo bastante particular de visionarios técnicos, liderados por el diseñador Carroll Shelby y el conductor Ken Miles, para conseguir la máquina perfecta que pueda conseguir el premio principal en la carrera de 24 horas de Le Mans de 1966. Los dos hombres tendrán que superar todas las barreras técnicas e internas que aparecen en el camino si quieren llegar al ansiado objetivo.

Lo primero que se destaca de Contra lo imposible es su aspecto técnico. Este año hemos visto un nivel de recreaciones de época impactante en el cine americano, con Había una vez… en Hollywood a la cabeza. Aquí si bien no es el principal interés se nota un enorme esfuerzo para llevar a la pantalla de la forma más creíble el mundo en el que vivían estos personajes, potenciado por una sólida y colorida fotografía y un impresionante trabajo a la hora de filmar las carreras, que mantienen la tensión gracias a la habilidad del montaje y el pulso del narrador. Mangold ya había demostrado previamente tener un buen ojo para las situaciones movidas pero sin dudas era un reto el poder orquestar secuencias interesantes únicamente con una carrera de autos, algo de lo que sale bastante triunfante. Cuando la cinta se centra más en lo humano también tiene sus momentos que consiguen el interés del espectador, sobre todo en la relación padre-hijo que componen Christian Bale y el joven Noah Jupe, y si bien tiene algo de metraje que se podría reducir no aburre e incluso se toma su tiempo en contar bien los entretelones de ambas empresas que son relevantes para la trama.

El problema con la película tal vez puede adjudicarse incluso a tener que ser una “biopic” y jugar bajo esas reglas. Desconozco el mundo de las carreras de autos por lo que no puedo estar totalmente seguro de la veracidad del libreto pero podría permitirme el esbozar los motivos por los cuales la última media hora no me termina de convencer e incluso siento que termina conspirando contra el conjunto en general. Tal vez los guionistas al enfrentarse por primera vez a esta historia se dieron cuenta que el final no era particularmente emocionante o no ofrecía una conclusión satisfactoria para el arco dramático de los personajes que refleja por lo cual se vieron en la obligación de crear algunas tensiones o conflictos que pudiesen explotar en esos últimos minutos — algo que no es malo ya que en definitiva esto es ficción y no un documental, pero las elecciones que toman resultan algo problemáticas y que no contribuyen demasiado al relato, especialmente una suerte de presencia villanesca cuya única función es meterse en el camino de los protagonistas y se va haciendo más molesto con el correr de los minutos. Eso hace que se agolpen algunas situaciones innecesarias, con resoluciones algo contradictorias respecto a lo que veníamos viendo. Tal vez esto no resulte tan importante para algunos espectadores pero puede generar algunas diferencias a la salida de la sala ya que ahí vuelve a hacerse presente ese planteo de buenos y malos malísimos que tanto abunda en el cine americano y aquí había logrado evitarse con bastante éxito.

Lo que es indiscutible es el talento de los dos protagonistas: tanto Damon como Bale están realmente notables en sus respectivos roles. El primero aporta mucha honradez a su personaje, permitiendo que el espectador se enoje junto a él cada vez que se frustra viendo como los planes no le salen o festeje cuando tiene algún triunfo en el diseño o en alguna carrera mientras el segundo hace un show particular en el parecería que hay algo de autoconciencia: es sabido que el antiguo Batman es bastante problemático en el set y justamente este papel es ideal ya que comparte mucho de esa irritación instantanea ante cualquier complicación además de ser un gran talentoso en su trabajo. El elenco en general está bastante correcto pero cada vez que la dupla se junta todo lo demás queda en segundo lugar.

CONTRA LO IMPOSIBLE (Ford v Ferrari, EE.UU/Francia, 2019) Dirección: James Mangold. Guion: Jez Butterworth, John-Henry Butterworth, Jason Keller. Montaje: Andrew Buckland, Michael McCusker, Dirk Westervelt. Fotografía: Phedon Papamichael. Con Christian Bale, Matt Damon, Jon Bernthal, Caitriona Balfe, Noah Jupe, Josh Lucas.

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