“MONOS”

2019 MONOS (Alejandro Landes)

Por: Martín Imer

No recuerdo si escribí esto antes, pero realmente me gusta el hecho de que Uruguay sea productor minoritario de varias películas latinoamericanas ya que además de las oportunidades laborales que esto presenta para la industria es una forma de garantizar que nos lleguen propuestas que seguramente tendrían difícil su estreno en salas, algo que siempre es muy positivo. Varias cintas valiosas contaron con el pequeño aporte nacional en los últimos años como Benzinho, Las herederas, la reciente Divino amor y ahora Monos que además está dando la vuelta al mundo y cosechando premios y nominaciones por todos lados, incluyendo la reciente nominación a Mejor película Iberoamericana en los premios Goya. Teniendo en cuenta que otra película colombiana como Pájaros de verano se volvió uno de mis films favoritos del año pasado vi esta nueva producción con muchas ganas, esperando encontrarme con algo bien distinto como lo fue la mencionada cinta de Cristina Gallego y Ciro Guerra.

La película comienza en una montaña alta en donde vive un grupo de chicos, los cuales vamos descubriendo a medida que pasan los minutos que son guerrilleros los cuales forman parte de una organización armada. Los jóvenes están allí formando parte de una misión: vigilar a una rehén norteamericana (la única adulta que queda con ellos) solamente conocida como “doctora” y evitar que se escape. A pesar de lo poco convencional de la situación los protagonistas parecen estar muy acostumbrados al entorno violento e incluso encuentran formas de divertirse, algo que cambia radicalmente cuando una noche son emboscados por los enemigos. El grupo debe escapar a la selva y desde ese momento pretenden independizarse de la organización, volviéndose totalmente rebeldes y animales, creando un ambiente tenso en donde todo puede explotar de un segundo a otro.

He leído en varios lugares que comparan este film con clásicos, tanto de la literatura como del cine, como El señor de las moscas y Apocalypse now. Con el primero estoy bastante de acuerdo: Monos toma a un grupo de adolescentes y los hace protagonistas de un cuento de guerrilla bastante atroz con el fin de mostrar, en definitiva, la deshumanización que sufren los individuos que están expuestos a tamaña violencia. Landes expone esta idea mostrando los dos extremos: en la primera mitad un grupo comprometido a la causa (la cual hábilmente nunca queda muy clara, ya que las explicaciones escasean durante el metraje) y unido aunque teniendo rispideces ocasionales, con absoluta libertad para explorar tanto la naturaleza a su alrededor como también sus sentimientos, con un despertar sexual bastante salvaje, para luego ir acentuando en la segunda mitad esos problemas de convivencia e incluso de sentimientos, ya que mientras algunos deciden adentrarse aún más en el salvajismo interno otros ya se muestran hartos de la locura e intentan huir, terminando con una confrontación brutal que los termina convirtiendo en adultos gracias a la urgencia de decidir el camino de vida que seguirán. Más fuerte aún es lo que hace con el personaje de la doctora, una víctima de la situación que es retenida no sólo por la amenaza del grupo sino también por su moral la cual durante el transcurso del film es desplazada por un simple y animal sentido de supervivencia. Por más que parezca evidente es un aspecto que realmente me interesó mucho y considero que está bien logrado.

Y en la comparación con la obra maestra de Francis Ford Coppola estoy de acuerdo en lo visual ya que tanto allí como aquí la guerra adquiere una visión casi poética, surrealista, que sin embargo nunca llega a glorificar la violencia sino que sirve como una forma de reflejar lo que envuelve a los protagonistas, un peligro que es también una adicción. La fotografía aquí es exquisita y junto al trabajo musical de Mica Levi (quien hizo la banda sonora de Under the skin y el reciente corto The fallambas obras de Jonathan Glazer – entre otras) todo el conjunto adquiere un tono surrealista, peligroso y vibrante, dándole mucha importancia a lo sensorial especialmente en los primeros 30 minutos. Redondea el buen nivel un soberbio trabajo de dirección de actores: todo el grupo de adolescentes es creíble y sólido, transmiten locura en su exterior y también miedo en su interior, son amenazantes aunque nunca pierden cierta esencia infantil.

Es un trabajo interesante, diferente, y aunque su ritmo sea algo desigual y por momentos caiga en excesos – narrativos y visuales – que resultan chocantes tal vez con el propósito de volver a la película más provocadora (algo que seguramente haga que varios espectadores se desconecten totalmente de la propuesta) la experiencia visual unida al buen desempeño actoral justifican el acercarse a verla, incluso aunque sea para sumarse a la conversación mundial sobre el film.

MONOS (Colombia/Argentina/Países Bajos/Alemania/Suecia/Uruguay/EE.UU/Suiza/Dinamarca, 2019) Dirección: Alejandro Landes. Guion: Alejandro Landes, Alexis Dos Santos. Fotografía: Jasper Wolf. Montaje: Ted Guard, Yorgos Mavropsaridis, Santiago Otheguy. Música: Mica Levi. Con Sofía Buenavenura, Julián Giraldo, Karen Quintero, Laura Castrillón, Julianne Nicholson.

 

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