“SECRETOS DE ESTADO”

2019 SECRETOS DE ESTADO (Gavin Hood)

Por: Martín Imer

Esta película comienza con una escena brutal, terrorífica: es 2004, la protagonista sube por unas tenebrosas escaleras y llega a una corte. Entendemos de entrada que se trata de su propio juicio, ya que todo el mundo está pendiente de ella. El juez lee que es acusada de romper la Ley de Secretos Oficiales, o dicho de otra forma: traición, y luego le pregunta cómo se declara. La mujer piensa su respuesta… y de repente la pantalla queda en negro, con un cartel en el medio indicándonos que ahora veremos lo que pasó un año antes de tamaña situación. Y nos enteramos que esa mujer se llama Katharine Gun, era empleada del Servicio de Inteligencia Británica y se encontró un día ante una encrucijada moral en el trabajo luego de que les llegase un mail estadounidense pidiendo datos sobre ciertos países integrantes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el fin de chantajearlos para que acepten la inminente invasión a Irak. La decisión de revelar esa información al público finalmente la lleva al juicio con el que empieza el film, aunque no sabemos del todo si será finalmente llevada a la cárcel o no…

¿Qué son los Secretos de Estado? ¿Por qué el pueblo no puede saber de ellos? ¿Por qué cuando entre países se pasan información confidencial es diplomacia pero cuando es una ciudadana quien comparte esa información con sus compatriotas para hacer saber la verdad es traición? Son preguntas interesantes para hacerse luego del visionado de Secretos de Estado film de reciente estreno en las salas uruguayas. Leía antes de verla que está dirigida por Gavin Hood, director de la ganadora del Oscar Mi nombre es Tsotsi y la odiosa adaptación de El juego de Ender por lo que mis expectativas eran francamente bajas, aunque afortunadamente el film me demostró que estaba equivocado: se trata de un thriller discreto pero altamente sólido, que no desentona en ningún aspecto y ofrece lo justo para hacer reflexionar a la platea.

Es “una de espías” aunque mucho más cercana al universo LeCarré que al de Bond: aquí todo el asunto se desata entre oficinas, con personas comunes y corrientes que destapan jugosos secretos a los que llegan casi de casualidad, viendo como una sencilla decisión cambia para siempre su visión del mundo. Nos encontramos con personajes sencillos, guiados por la moral aunque en ningún momento endiosados por el libreto sino retratados con cierta honestidad, empezando por una protagonista que “traiciona” a su país en un acto más impulsivo que heroico, del que incluso en más de un momento parece arrepentirse. Además de su historia también se enfoca la de un par de periodistas que arriesgan su reputación a la hora de publicar el mail y como casi todo se arruina por un mínimo y tonto error humano, algo que también muestra eso de la falta de seres perfectos en el relato, capaces de solucionar en un santiamén cualquier complicación que se les presenta y salvar al mundo en el último minuto. Todo está contado con pulso aunque también con sobriedad, destacando el aspecto humano detrás de las “grandes noticias” y haciendo una suerte de oda al compromiso ciudadano, aplaudiendo la acción no solo de Gun sino también de todos aquellos que se unieron a las marchas en contra de una guerra que únicamente tuvo sentido para los poderosos. Los responsables se muestran respetuosos con esta historia eligiendo la veracidad al golpe de efecto, apostando por una resolución más sugerente de lo que uno puede esperar sin ser necesariamente optimista o pesimista; un punto medio que termina siendo más acorde al mundo en el que vivimos.

Como suele ocurrir con estos films británicos de calidad se destaca el elenco de grandes figuras, encabezado por la siempre rendidora Keira Knightley. No me canso de escribir elogios sobre esta señora, la cual me parece una gran actriz y una auténtica diva, y de hecho no tengo problema en admitir que es una intérprete cuya presencia en una película me da motivo suficiente para ir a verla. Aquí logra eficazmente que el espectador se ponga en la piel de su personaje, entienda su postura de vida y el por qué de la decisión que toma, transmite el miedo y la paranoia que va sintiendo conforme se acerca la fecha del juicio, aporta algo de honradez en la caracterización. Está bien acompañada por un grupo de caballeros que refleja lo mejor del talento inglés actual: Matt Smith, Matthew Goode, Ralph Fiennes – como casi siempre, muy serio – y Rhys Ifans – como casi siempre, desatado – .

Por último, un pequeño detalle. Este sólido y recomendable film comparte nombre local con otro igual de valioso: The ides of March, de y con George Clooney. Esa era otra película que se enfocaba en alguien (aún más metido en el asunto, ya que en esta es un asesor de campaña y en la otra se trata de una simple empleada) que se iba desilusionando progresivamente con la política, entendiendo que efectivamente en ese mundillo hay muchos lobos con piel de cordero, dispuestos a lo que sea para garantizar su éxito personal…

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