Notable, nostálgico cuento de ciencia ficción

2020 THE VAST OF NIGHT

Por: Martín Imer

Recuerdo haber visto hace un tiempo, por primera vez, una película muy modesta de ciencia ficción la cual realmente me impresionó. Su nombre era El increíble hombre menguante, fue co-escrita por Richard Matheson (quien también es el autor del cuento original, además de otras historias conocidas como Soy leyenda, En algún lugar del tiempo y Más allá de los sueños) y el tema era muy atractivo. Nos presentaba a un hombre común, Scott, y como su vida cambiaba totalmente cuando, durante un paseo en barco con su esposa, entraba en contacto con una extraña niebla que al parecer estaba llena de químicos, teniendo un extraño efecto en el cuerpo: lentamente comenzaba a achicarse, pero no en lo genético como por ejemplo Benjamin Button sino literalmente achicarse. Uno era testigo del terrible drama del protagonista en todos sus frentes, ya que primero tenía que buscar una cura, luego resignarse, luego despedirse de todo lo que alguna vez amó y finalmente encontrarse con un nuevo universo minúsculo y lleno de peligros, destacándose por un lado su propio gato y por el otro una asquerosa araña que le hará la vida imposible en el ático. A pesar de obvias limitaciones para escenificar totalmente el universo creado por Matheson el director recurría al ingenio y gracias a algunos juegos visuales el espectador podía entrar en ese juego, sufrir junto a Scott.

El nombre del escritor también me suena mucho mientras veo The vast of night, estreno de Amazon Prime Video, ya que él fue uno de los guionistas que pasaron por la serie La dimensión desconocida, inolvidable clásico de la ciencia ficción que semana a semana presentaba historias insólitas, aterradoras, que muchas veces llegaban muy lejos con elementos mínimos. De hecho, en los primeros minutos de este film se homenajea al mítico arranque de ese show, mostrando la apertura de un programa exactamente igual aunque titulado “Paradox theatre”. Y no se queda solamente en el guiño ya que también nos adelanta como funcionará toda la película.

Son los años 50, y parece ser una noche perfectamente normal en Nuevo México. Seguimos a dos chicos, el encargado de la radio local Everett y la operadora de líneas telefónicas Fay, quienes tienen algo de química amorosa y se llevan muy bien. Todo va como siempre hasta que de repente la chica escucha una extraña frecuencia y se lo comunica al chico, el cual decide pasarlo al aire por si alguien tiene idea de qué es ese ruido y de dónde puede venir. Eventualmente comienzan a llegar los llamados telefónicos y revelan que efectivamente se trata de algo raro y escondido por las autoridades, que tal vez puede resultar una enorme amenaza para todo el pueblo. Los protagonistas entonces deben emprender una desesperada búsqueda por la localidad en busca de respuestas, para advertir a todos del peligro inminente.

Estamos ante un debut colectivo, ya que este es el primer trabajo del director, de los guionistas, de los músicos, de varios encargados del vestuario y algunos miembros más del equipo, un dato que resulta francamente sorprendente ante la solidez y prolijidad que se ve en el producto, el cual sortea su (aparentemente) limitado presupuesto con mucha creatividad. Al igual que en varios capítulos de la famosa serie de los 50 aquí todo transcure en escenarios limitados, con pocos personajes y un suspenso que va más por lo que el espectador crea en su mente que por lo que se muestra, pero ya una temprana decisión creativa genera un impecable engaño: la cámara nos muestra, inicialmente, una tele, y se va acercando más y más mientras empieza el programa, Paradox Theatre, y la historia de hoy, “The vast of night”. La tele es vieja, y el show está en blanco y negro, pero en un momento la cámara finalmente se funde con la imagen de la pantalla y se vuelve color, efecto que podía ser simplemente un guiño pero que vuelve a repetirse varias veces, dando la sensación de que la película tiene un alcance mucho más grande, que lo que vemos forma también parte de nuestra imaginación ampliando el universo que crea el capítulo de la serie. Este truco también se logra gracias a un ingenio de la fotografía, ya que las imágenes en blanco y negro son casi estáticas, con un estilo clásico, y las escenas a color cuentan con una cámara en constante movimiento y altas dosis de virtuosismo, transportando al espectador por todo el pueblito, del cual en la serie simplemente veríamos gracias a las fachadas de algunas casas o lugares específicos.

Otro hallazgo se encuentra en el libreto, el cual siendo bastante sencillo logra transmitir no solo la idiosincrasia de la época sino también las preocupaciones de los guionistas de esos cuentos de ciencia ficción, los cuales muchas veces abordaban a través del género preocupaciones y miedos de la población. Los personajes de esta película, muy simples pero simpáticos, tienen una marcada paranoia de la época que dejan ver en algún breve diálogo sobre todo en la primera mitad del metraje, cuando se barajan opciones de qué puede ser ese sonido. La ciencia ficción de hoy (e incluso la sociedad actual) no está tan lejos de esos planteos sociales, y en algún momento puntual hasta hay un apunte que especialmente en estos días uno puede decir que sigue ocurriendo. Tal vez lo único que pueda decir que no me termina de cerrar es el hecho de incluir algunos largos monólogos en escenas clave, ya que si bien están correctamente interpretados conspiran contra la tensión creada y hablan de situaciones que tal vez podían haberse mostrado al menos como rápidos flashbacks.

Puede ser que eso suceda porque los creadores del film se quisieron dar el lujo de homenajear tanto al cine de ciencia ficción como a la literatura del mismo género, algo que no siempre va de la mano incluso en adaptaciones de un medio a otro. Tampoco ayuda demasiado un estilo bastante particular a la hora del montaje, más cercano a lo experimental que a un capítulo de la serie de Rod Serling, aunque a fin de cuentas lo positivo termina siendo más importante — sobre todo si volvemos a la idea de que se trata de un debut múltiple.

THE VAST OF NIGHT (Estados Unidos, 2019) Dirección: Andrew Patterson. Guion: James Montague, Craig W. Sanger. Fotografía: Miguel Littín-Menz. Música: Erick Alexander, Jared Bulmer. Con Jake Horowitz, Sierra McCormick, Bruce Davis, Cheyenne Barton, Gail Cronauer.

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