Las consecuencias de tanta división en la sociedad, tanto odio.

2020 LA CACERÍA (Craig Zobel)

Por: Martín Imer

Más allá de la exageración de la propuesta La cacería habla de un mundo dominado por el odio y los prejuicios que llevan a la violencia sin sentido, algo que vemos cada vez más a menudo.

Varias complicaciones en su camino a las salas hicieron que La cacería se viera como una suerte de película maldita, condenada a no proyectarse en la pantalla grande. Originalmente marcada para estrenarse en Septiembre del año pasado, tanto la triste coincidencia de que cerca de la fecha se produjesen unos terribles tiroteos como el hecho de que el trailer generará una polémica tan grande que hasta el presidente Donald Trump se quejó de sus imágenes fue suficiente para que la distribuidora retrasara el estreno hasta Marzo de este año, aunque solo duró un fin de semana en la cartelera estadounidense ya que fue el momento en donde estalló la pandemia mundial que aún estamos viviendo. Eventualmente el film encontró otras vías para estrenarse, ya que en EE.UU salió en plataformas digitales y aquí llegó por medio de la nueva iniciativa de los autocines.

Es una película polémica, con una idea inicial incendiaria. Un día, un grupo de personas se despierta en un bosque, junto a una extraña caja. Todos tienen bozales y no saben en donde están, pero el mayor impacto sucede cuando ven que dentro de la caja hay muchísimas armas… y comienzan a recibir disparos de todas las direcciones. La carnicería comienza rápidamente, y pocos son los que sobreviven, los cuales parecen tener un punto en común: todos tienen una postura política conservadora, radical. Sin embargo, hay una que claramente es diferente a los demás, una ruda combatiente que no tiene miedo a nada y parece adaptarse bastante rápido a la situación. Será ella la que descubra que eventualmente el grupo que les está dando caza se forma… de liberales con ideas políticas totalmente contrarias a las de los cazados.

La película, según los comentarios de sus creadores, pretende ser una sátira que hable de la famosa “grieta” que existe entre la izquierda y la derecha, una división que cada vez se hace más grande y agresiva. Y triunfa en eso: se trata de un relato exagerado, por supuesto, pero que logra con bastante astucia retratar los tics y los clichés de ambas posturas, dibujando caricaturas horripilantes que pretender mostrar cómo sería el mundo si seguimos moviéndonos hacia los extremos. Por supuesto que puede abrirse un debate sobre si el mundo realmente está yendo hacia ese lado, y La cacería ni siquiera pretende hacer un estudio sobre las razones de esa división ni profundizar en ello, pero el muestrario de miserias y obsesiones de los dos bandos es válido, además de contar con un tono humorístico que le quita polémica al asunto y lo hace más digerible, incluso en muchos momentos auto-paródico.

El libreto no tiene ni una pizca de sutileza, aunque dentro de todo el tono violento del film termina resultando algo positivo, que quita toda ambigüedad sobre la lectura del material. Aquí no se pretende dar lecciones políticas, o predicar para un partido o en contra de otro, sino algo mucho más valioso: estamos ante una cinta que le da caza a los prejuicios, en contra de los estigmas, los estereotipos y las discriminaciones por clase social, revelando sobre el final que lo que intenta decir es que ni el dinero ni la inclinación política definen a una persona y, como escribía Orwell en un momento del inmortal Rebelión en la granja (libro que está mencionado explícitamente a lo largo del metraje) “Todos los animales somos iguales”.

De todas formas, esa misma falta de sutileza que permite que uno pueda entender que la intención no era señalar a un grupo de votantes como la causa del mal también impide que el producto sea mayor, ya que en muchos momentos simplemente se rinde al chiste fácil, al gore desmedido o a ciertas situaciones de riesgo que, sobre todo en el segundo acto, resultan bastante convencionales y no van de la mano con lo imaginativo del resto, aunque nunca aburre gracias al buen ritmo que le imprime el director Craig Zobel, su talento para orquestar secuencias de tensión y la sorprendente labor principal de Betty Gilpin, creando un personaje que perfectamente podría habitar el mundo de Los indestructibles. También aparece la estupenda Hilary Swank como villana de la función, y a pesar de que está poco tiempo en pantalla siempre es un placer verla actuar.

LA CACERÍA (The hunt, 2020, EE.UU) Dirección: Craig Zobel. Guion: Nick Cuse, Damon Lindelof. Fotografía: Darran Tiernan. Música: Nathan Barr. Montaje: Jane Rizzo. Con Betty Gilpin, Hilary Swank, Ike Barinholtz, Emma Roberts, Wayne Duvall.

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