Grotesca, caricaturesca, infame película

2020 365 DÍAS

Por: Martín Imer

Todas aquellas personas que se escandalizaron ante la “provocación” del film 50 sombras de Grey y sus secuelas tendrán mucho de que hablar ante el reciente estreno en Netflix de la polaca 365 días, una producción que va por un lugar similar al de la trilogía estadounidense. Se nos presenta aquí una historia llena de sexo en donde participan un hombre atractivo, rico y misterioso y una mujer que no pertenece a su entorno y termina dentro de su perverso juego, aunque con una suerte de giro que pertenece a los lugares más profundos de Internet.

En los primeros minutos conocemos al protagonista, Massimo, quien acompaña a su padre en un negocio de trata de blancas aunque está muy concentrado en una señorita que casualmente está cerca del lugar. El mafioso intenta decirle a su hijo que debe asumir las responsabilidades de la familia justo cuando lo matan de un tiro por la espalda, dejando al joven traumatizado y obligado a tomar las riendas de la organización criminal. Un cartel indica que pasan unos años y en la siguiente escena se contaponen las vidas de Massimo y Laura, la protagonista femenina, mientras trabajan y luego tienen, por separado, una suerte de necesidad sexual en sus respectivos autos. Eso es lo único que tienen en común ambas situaciones, en realidad, pero es la forma en la que se nos presenta la realidad de ambos, vidas que se terminan cruzando durante las vacaciones de ella en Italia. Una noche, luego de una discusión con su novio, la chica camina sin rumbo por la calle y se encuentra con unos hombres que la raptan, despertándose horas después en la mansión del protagonista. Allí él le revela que ella era la mujer que vio en el lugar donde murió su padre, generando una obsesión a tal punto de tener pinturas de ella en su casa y buscarla por todos lados hasta que un día, por casualidad, la cruzó en la calle, lo que despertó otro deseo: el de enamorarla de cualquier forma posible.

Y sí, literalmente es una manera bastante excéntrica: el mafioso secuestra a la mujer y le revela que su plan es tenerla prisionera allí durante los 365 días del título, con el objetivo de que ella lo conozca y se enamore. Si pasa el año y la chica, de nombre Laura, no se enamoró aún de él la dejará libre, lo que pondrá fin a lo que para él supuestamente es una “propuesta”. Ella, por supuesto, expresa verbalmente (a través de varias frases que intentan, torpemente, presentarla como aguerrida y que no se somete al brutal trato del personaje masculino) que no está de acuerdo y que no es un objeto para que él juegue, aunque Massimo pretende reivindicarse informándole que no hará nada sin su consentimiento, a pesar de que lo dice mientras pasa su mano sobre todo el cuerpo de la indefensa mujer, y el propio film intenta mostrar su lado más “positivo” ya que en la próxima escena se lo ve torturando en un sótano a un encargado de la trata de blancas. Es la única escena en donde se verá esa situación la cual no tiene ninguna continuidad a lo largo del metraje, pero es la primera de una serie de enormes inconsistencias y tonterías que presenta el disparatado libreto de este film, el cual es un completo desastre a la hora de querer plantear una posición fija sobre los temas que presenta.

Como comentaba previamente, en las escenas iniciales Laura se muestra totalmente en contra de la situación en la que está, pero inmediatamente después aparece en varios locales de ropa junto a su secuestrador y solamente al final de todo ese montaje de compras se preocupa por acercarse a un policía — situación que luego se repite cuando el hombre le da un celular y ella llama a su madre para decirle que no se preocupe por su paradero, ya que está…. trabajando en Italia. El motivo por el cual la protagonista cambia de parecer jamás está muy explicado (y tampoco es consistente, ya que pasa del consentimiento a la lucha y de nuevo al consentimiento) pero lo peor es que toda la película apunta a normalizar las relaciones abusivas y la violencia sexual, casi comparando al evidente síndrome de Estocolmo con el nacimiento del amor entre ambos, aunque insertando ocasionalmente diálogos que “suavizen” ese elemento o sirvan de excusa para luego afirmar que no se trata de una romantización sino que también es cuestionadora. Nada de eso, ya que durante las casi dos horas de tortuoso metraje asistimos al insólito “enamoramiento” de la pareja, la cual para peor termina andando más adelante por los carriles más conservadores posibles, algo similar a lo que pasa con 50 sombras de Grey y todo este supuesto cine provocador.

Es que 365 días se enmarca en lo que se considera cine erótico ya que apuesta a escenas con alto contenido sexual que se podrían considerar dentro del “soft porn”, pornografía que sin embargo no muestra lo más explícito sino que juega muy al límite de esa línea. El problema es que tampoco es muy exitosa en ese terreno, ya que las escenas supuestamente escandalosas son profundamente aburridas (podrán decir muchas cosas de Showgirls, de Paul Verhoeven, pero al menos ahí el sexo era vistoso aunque fuera por todas las razones equivocadas) e incluso altamente perturbadoras por el componente de violencia que abunda en ellas, destacándose una felación inicial en un avión que es profundamente agresiva y termina con la chica secándose las lagrimas, aunque con una suerte de sonrisa para disimular lo grotesco de toda la situación. Para peor, más allá de esa aparente incorreción no se destaca nada, ya que el film posee la impersonalidad de lo meramente prolijo, visualmente correcto pero sin ningún virtuosismo y con una musicalización totalmente desubicada, con infinidad de canciones pop en inglés que aparecen por ahí sin mucho criterio, solamente para animar un poco la acción. ¿Y los actores? Muy bellos, aunque luchan por salir adelante cuando el libreto les pide algo más que simplemente aparecer bonitos y excitados en la pantalla.

De todas formas si hay que resaltar algo “positivo” en este enredo es que verdaderamente sus creadores se muestran comprometidos a imitar la fórmula del éxito de 50 sombras… y siguen la estructura de aquella saga con devoción, ya que una breve búsqueda en Internet revela que la cinta está inspirada en una trilogía de libros del mismo estilo e incluso se deja ver eso en el cliffhanger final, con aire trágico y cierta dosis de intriga, aunque sabemos muy bien que en la continuación todo se arreglará de alguna forma u otra. Por la repercusión local e internacional que tuvo este título en la plataforma de streaming, alcanzando rápidamente el primer puesto en la lista de los films más vistos de la semana, se nota que hay un público para esto y tal vez verdaderamente se interesen por lo que pasará más adelante, aunque dudo que las cosas mejoren… al menos cinematográficamente hablando.

365 DÍAS (365 dni, Polonia, 2020) Dirección: Barbara Biaslowas, Tomasz Mandes. Guion: Tomasz Klimala, Barbara Biaslowas, Blanka Lipinska. Fotografía: Bartek Cierlica. Música: Mateusz Sarapata, Michal Sarapata. Montaje: Marcin Drewnowski. Con Michele Morrone, Anna Maria Sieklucka, Bronislaw Wroclawski, Otar Saralidze, Magdalena Lamparska.

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